Por qué documentamos cada migración con reversión en menos de 30 minutos
Cuando Elena Rodriguez, nuestra Gerente de Proyectos Cloud, diseña un plan de migración, el primer documento que escribe no es la arquitectura destino: es el plan de reversión. En las migraciones on-premise a AWS o Azure que hacemos para empresas de Cicero y el Loop, el riesgo real no está en mover los datos, sino en no poder volver atrás si algo falla a mitad de camino.
Nuestro proceso sigue tres fases fijas: réplica en paralelo del entorno productivo, ventana de corte con monitoreo activo y, si algo se desvía del comportamiento esperado, rollback documentado en menos de 30 minutos. Esto se apoya en snapshots versionados y en scripts de infraestructura como código, siguiendo los principios descritos por el NIST sobre cómputo en la nube. El resultado práctico: ninguno de nuestros clientes ha tenido una interrupción de servicio mayor a media hora durante una migración en los últimos tres años.
Para una pyme de 40 empleados en Oak Park, esto significó mover su ERP de un servidor físico envejecido a Azure en un fin de semana, con el equipo de contabilidad trabajando normalmente el lunes siguiente, sin notar el cambio de infraestructura.